Más de 3,6 millones de platos de comida en un año. Detrás de ese número hay una red que crece en Tucumán de la mano de organizaciones sociales, empresas, voluntarios y el Estado, articulando esfuerzos para sostener a miles de personas. Es así como el Banco de Alimentos busca dar un paso más e intenta transformar esa ayuda, en un compromiso sostenido y estratégico.
Con esa premisa, ayer se lanzó el programa “Impulsores de Cambio Social”, una iniciativa que propone dejar atrás las acciones aisladas para consolidar alianzas anuales, con impacto medible y participación activa de distintos actores de la comunidad.
“Esta propuesta nace con la intención de que las empresas y la comunidad sean parte activa del Banco de Alimentos”, explicó Josefina Correa, directora ejecutiva de la institución. “Antes proponíamos por separado cada proyecto o campaña. Hoy la idea es unificar todo en una sola propuesta; no se trata de pedir para algo puntual, sino de fortalecer todo el sistema”, describió.
Ese “todo” incluye mucho más que la asistencia alimentaria. El Banco trabaja en múltiples frentes: desde la logística -con camiones en constante circulación- hasta la capacitación.
Su escuela de cocina, por ejemplo, ya formó a más de 500 personas, generando oportunidades de empleo y autonomía.
“Funcionamos como una empresa, y por eso necesitamos avanzar, escalar y medir el impacto con datos concretos”, sostuvo Correa. En ese sentido, el programa también apunta a profesionalizar el vínculo con quienes acompañan la tarea: las alianzas incluyen capacitaciones, jornadas de networking, voluntariado corporativo y espacios de rendición de cuentas.
Banco de Alimentos Tucumán lanza el programa "Impulsor de cambio social"Los números dan cuenta de la magnitud del trabajo. Solo en 2025, el Banco de Alimentos de Tucumán distribuyó 1.203.700 kilos de alimentos, que se transformaron en 3.611.100 platos de comida. A través de 138 organizaciones sociales, alcanzó a 65.545 personas, de las cuales el 44% son niños de entre 0 y 12 años.
“Hoy somos una plataforma social con una infraestructura consolidada, que puede brindar un servicio profesional a toda la comunidad que lo necesita”, afirmó Correa.
Y planteó el desafío hacia adelante: “Queremos abrir las puertas para que se involucre más gente. Tenemos mucho para dar, pero solos no vamos a poder”.
Una red que se amplía
El nuevo programa ya cuenta con 11 impulsores y la expectativa es seguir sumando. La propuesta no se limita al aporte económico: cada organización puede contribuir desde sus capacidades.
En el sector el acompañamiento también se consolida y al respecto habló Pablo Macchiarola, intendente de Yerba Buena, quien recordó que el vínculo con el Banco de Alimentos se fortaleció durante la pandemia y se sostiene hasta hoy.
“Para nosotros es una alianza que cierra por todos lados porque accedemos a alimentos a buen precio y, al mismo tiempo, colaboramos con una causa social”, señaló. En su caso, el trabajo conjunto permite sostener alrededor de 20 comedores en la ciudad.
Macchiarola destacó además el valor de este tipo de acuerdos en el contexto actual: “Generan sinergia, nos potencian y nos permiten brindar un mejor servicio en un tema tan sensible como la alimentación. El Estado solo no alcanza, sino que necesita de estas alianzas”.
Crecen las necesidades tras las inundaciones en Tucumán y el Banco de Alimentos advierte que no da abastoLa iniciativa también refleja una transformación más amplia en la forma de abordar lo social. Así lo planteó Julio Picabea, director de desarrollo de Fundación León.
“La única forma de construir sociedades sostenibles es a través del trabajo colaborativo, entre el sector público, el privado y la sociedad civil”- afirmó- “La problemática social es cada vez más compleja y no puede ser abordada por un solo actor”.
En esa línea, destacó que las organizaciones sociales aportan conocimiento territorial, mientras que el sector privado cumple un rol clave en la generación de empleo y desarrollo. “Hoy vemos un cambio positivo, sobre todo en las nuevas generaciones, que entienden que no hay crecimiento posible sin sostenibilidad social”, agregó.
De esta forma, el lanzamiento de Impulsores de Cambio Social busca consolidar esa mirada e intenta pasar de la asistencia a la estrategia, de la acción puntual a la construcción colectiva, con entidades que apuesten por un compromiso sostenido en el tiempo.
Quiénes son los primeros impulsores del cambio
El lanzamiento del programa Impulsores de Cambio Social no solo marcó un nuevo rumbo en la estrategia del Banco de Alimentos de Tucumán. También dejó la foto de una red diversa de organismos que decidieron involucrarse de manera activa y sostenida.
“La institución siempre trabajó en red, generando alianzas con actores que, con su compromiso, demuestran que todos los sectores pueden convertirse en agentes transformadores”, expresó Agustina Figueroa, presidenta de la organización. Y sostuvo: “Somos un puente perfecto entre quienes quieren ayudar y quienes necesitan esa ayuda”.
Sobre ello, Alejandra Barros, gerenta de marketing de LA GACETA, explicó qué implica formar parte de esta iniciativa: “Es comprometerse como marca, como empresa, a acompañar de manera real y sostenida. No se trata de acciones aisladas, sino de un trabajo permanente”.
El programa se lanzó con un grupo inicial que incluye empresas, fundaciones, universidades y organismos públicos. Entre ellos se encuentran Citromax, La Española, LA GACETA, Ortega Camiones, Argenti Group, Zamora Citrus, La Mariposa, Trapani, Frinoa, Fríos del Norte, Banco Macro, Edet, Naturgy, Instituto Jim, Fundación del Tucumán, Fundación León, Unsta, Unaje, la Facultad de Psicología de la UNT, IPEF, la Municipalidad de Yerba Buena, Bunge, AGD, Celusal/Timbó y Agencia i.
El desafío futuro es sostener la red, y ampliarla por lo que la convocatoria sigue abierta con la proposición de que cada aporte puede convertirse en parte de una solución más grande.